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OPINION publicada por C's Terrassa el 26/07/2010
Ceaucescu en Barcelona (o lo que se rompió el 10-J)

Ceaucescu en Barcelona (o lo que se rompió el 10-J)

Lo que ha cambiado es la fractura social sancionada el 10-J entre los catalanes que apuestan por la ruptura con el resto de España y los que nos negamos a participar en el aquelarre nacionalista.

 

Cuando vi al pobre diablo rodeado de guardaespaldas, con el rostro crispado y el paso presuroso, me vino a la memoria otra imagen: Ceacescu, tras convocar a las masas a un acto de adhesión inquebrantable a su persona, huyendo en helicóptero, pocos días antes de acabar en el paredón.

Los que piensan que el 10-J marcó un punto de inflexión en la historia reciente de Cataluña tienen razón, pero no en el sentido que imaginan. El 10-J no cambiará nada en ese desencuentro tan hábilmente cultivado desde el establishment político-mediático: en términos jurídicos la sentencia del TC, en el fondo, deja las cosas más o menos como estaban con nuestro querido Estatut de 1979. En términos legales, pues, todo sigue igual.

Lo que ha cambiado,  lo que ya es irreversible, es la fractura social sancionada el 10-J entre los catalanes que apuestan por la ruptura con el resto de España y los que nos negamos a participar en el aquelarre nacionalista. Esta fractura, que siempre estuvo ahí, latente, pero silenciada por el Partit Unic Català y el somatén mediático, ahora ya es visible y palpable.

Muchos de los que hasta hace poco escuchaban hastiados la murga soberanistas, han visto, primero perplejos, y más tarde inquietos, que el President de la Generalitat apadrinaba una marcha soberanista (dejémonos de pamplinas, el 10-J no fue para apoyar el Estatut), con el apoyo de la infantería periodística del sistema y el apoyo de la sociedad civil patrocinada.

Esos que hasta ahora han estado silenciosos por miedo a significarse, por temor al qué dirán, por miedo a ser llamados fachas o anticatalanes; todos esos que han transigido esperando que el tiempo calmaría los ánimos, ahora se dan cuenta de que la casta nacionalista nos está llevando a un callejón sin salida.

Insisto, esa fractura ya estaba, desde hace tiempo, pero no convenía que se explicitase; convenía mantener la ficción de la Unió Nacional, del poble català que camino unido en pos de la libertad. Todo eso ha tocado fin.

El nacionalismo catalán del s.XXI no será la cosa cachonda del Canet Rock, La Trinca, Sant Jordi i la Rosa; no será ese relato integrador y entrañable donde qualsevol nit pot sortir el sol. El nacionalismo catalán del s.XXI será un asunto mucho más crispado y áspero; será un juego de suma cero, más cercano al modelo vasco que a un relato para todos los públicos.

Lo que se rompió el 10-J, lo que rompieron los nuevos nacionalistas que no han conocido el franquismo, sino el bienestar asociado al Poder; lo que está rompiendo la prensa del régimen, son los puentes de comunicación dentro de Cataluña, en definitiva, la fractura social dentro de Cataluña entre los que quieren romper con España y los que nos negamos a participar en la ceremonia del odio.

David Aguinaga, responsable de Acción Política de C’s-Terrassa

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