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Francesc de Carreras: 'La hora de la verdad'El día 4 se hacía visible la comedia que se está desarrollando en la política española. Por un lado, un presidente sólo preocupado por su imagen pública, por otro, un país al borde de la bancarrota.
El pasado jueves 4 de febrero fue un día importante para la política española. Tengo la impresión que, de pronto, finalmente todos han empezado a verlo claro: la Bolsa se hundía en Madrid por la desconfianza en la economía española de los inversores extranjeros mientras presidente del Gobierno intervenía en un folklórico Desayuno Nacional de Oración en Washington, organizado por la Fellowship Foundation, más conocida como “La Familia”, una organización extremista de la derecha cristiana norteamericana. Allí estaba Obama, que se limitó a dar un abrazo a Zapatero antes de largarse. Todos oraron.
Por tanto, el mismo día, a la misma hora, se hacía visible la gran comedia que se está desarrollando en la política española. Por un lado, un presidente de Gobierno sólo preocupado por su imagen pública, por el otro, un país al borde de la bancarrota.
Durante sus casi seis años de gobierno, Zapatero ha realizado funambulescos equilibrios para mantenerse en el poder buscando los aliados más inverosímiles que le aseguraran mayorías parlamentarias de geometría contradictoria. A su vez, se ha inventado problemas inexistentes que ha ido resolviendo sin coherencia alguna. Pero no ha gobernado. Ha dejado sin resolver lo fundamental, lo que le legitimaba, además, como socialista: las necesarias reformas económicas que España necesitaba.
Hasta tal extremo ha dejado Zapatero que se pudriera la situación que al final el suspenso se lo ha dado la realidad económica de un mundo globalizado: los inversores no le creen porque estudian los números de la economía española y no le salen las cuentas. Han llegado a la conclusión de que nuestra economía está mucho peor de lo que dicen las autoridades españolas. A la misma conclusión están llegando prestigiosos economistas de nuestro país. Lean el penetrante artículo de Luis Garicano “Pero ¿por qué desconfían de España los inversores extranjeros?” en el digital económico “Nada es gratis” (www.nadaesgratis.es).
Mientras así nos ven desde fuera, el Gobierno español da palos de ciego, se contradice a sí mismo, la vicepresidenta política discrepa de la económica y Zapatero participa en el esperpéntico desayuno del jueves al que no había sido invitado por Obama sino por la mencionada asociación conservadora y en la que el presidente americano no le ha hecho ni caso cuando todo se había vendido como por el interés norteamericano en hablar con el presidente español. Estamos en números rojos y Zapatero intentando salir en una inútil foto. El espectáculo es ridículo y hasta resultaría cómico si no fuera tan desolador.
La fiesta ha terminado. Los hechos son testarudos. Sin oposición interna seria, sin críticas en la opinión pública, con sindicatos y patronal cómplices del poder, finalmente el suspenso a Zapatero se lo está dando el mercado de la deuda. La hora de la verdad ha llegado. Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona (U.A.B.). |