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Entrevista a Edmundo Bal: "Si el Gobierno reúne la mesa de la vergüenza será difícil seguir negociando"

29-06-2020 | El Mundo

El portavoz adjunto de Ciudadanos, Edmundo Bal, cumple sólo 15 meses en política con una gran responsabilidad: sustituir a Inés Arrimadas y haber negociado con el Gobierno las prórrogas de estado de a

Desde hace casi dos meses, Gobierno y Ciudadanos mantienen canales de comunicación fluidos y han alcanzado importantes acuerdos. ¿Ha cambiado el Ejecutivo o ha cambiado Ciudadanos?

La situación es absolutamente excepcional. Vivimos un momento en el que la vieja política de las trincheras es inasumible e inaceptable por parte de la ciudadanía y por parte de los partidos que quieran plantear soluciones con sentido de Estado. Al principio de la legislatura veíamos la bronca política, incluso la hemos visto en esta situación de pandemia. Produce mucha vergüenza y mucho sonrojo ver cómo se echan a la cara los muertos los unos a los otros. Los socialistas diciendo que la culpa es de la Comunidad de Madrid. O el PP culpando al Gobierno. Nosotros estamos en el centro. Lo que tenemos que hacer, y lo estamos consiguiendo, es bajar el tono de la crispación. Y segundo, que se pueda llegar a grandes acuerdos de Estado, que es ahora mismo lo que importa. Parece que vamos ganando la batalla al virus, pero fíjese en las cifras del FMI de caída del PIB en España, unas cifras que no se ven desde el final de la Guerra Civil. En ese escenario de grave crisis hay que estar del lado de la responsabilidad y de la política útil y buscar acuerdos con el mayor número de partidos posible.

El decreto de la llamada 'nueva normalidad' ha alumbrado un escenario de consenso inédito. ¿Es el inicio de una nueva etapa?

Es muy buena noticia que consiguiéramos que fuerzas políticas que se habían instalado en el no es no, en una trinchera, hayan salido de ella. Fuimos nosotros los que tomamos la iniciativa del acuerdo, de la responsabilidad y de sentarnos. Es muy bueno que otros se hayan dado cuenta de que ése es el camino.

¿Esa votación abre la puerta a unos presupuestos de consenso?

Ese debe ser el camino para conseguir unos presupuestos de reconstrucción nacional. El Gobierno debe ser responsable, alejarse de las políticas populistas y del independentismo. Y fijarse en los partidos que creemos en España. No en los que pretenden que a España le vaya mal porque consideran que eso es bueno para ellos. El Ejecutivo tiene que presentar unas cuentas moderadas, pragmáticas y útiles para sacar a España de la crisis. Si lo hace, los que creemos en España tendremos que estar en ese acuerdo de consenso.

Pues Pedro Sánchez ha dicho que puede convocar en julio la mesa con el Govern de Quim Torra.

Nosotros repudiamos absolutamente la mesa de la vergüenza y del chantaje, que está dentro de los acuerdos del Gobierno Frankenstein. Es una mesa inconstitucional. Para tratar lo que dicen que van a tratar existen las instituciones democráticas elegidas por el pueblo.

¿Han pedido al Gobierno que no la reúna?

Al Gobierno le hemos exigido igualdad en todas las negociaciones. La mesa es desigualdad y privilegio identitario. Siempre al Gobierno le hemos exigido que respete esa igualdad si nos quiere tener de su lado.

¿Han pedido que no reúna la mesa hasta que pase la crisis? ¿Seguirán negociando si la convoca?

Si el Gobierno reúne la mesa de la vergüenza y del chantaje con los independentistas nos lo va a poner muy difícil. Queremos que el destino de 47 millones de españoles no lo decidan ni ERC, ni los nacionalistas, ni Otegi. Nosotros queremos que no estén en las instituciones porque nunca toman decisiones en beneficio de todos, sino sólo de una parte del territorio. El Gobierno tiene también la responsabilidad de procurar acuerdos con nosotros y no dificultarlos con la mesa de la vergüenza.

¿Si el Gobierno aprueba cesiones a los secesionistas romperán con Pedro Sánchez?

Eso es absolutamente contrario a nuestro ideario. No puede haber cesiones al independentismo. ¿Y cómo va a haberlas ahora, en una situación tan trágica? Sería absolutamente inaceptable.

¿El Gobierno ha cumplido sus acuerdos o en algún momento se han sentido traicionados?

En la última reunión de Moncloa, hicimos un repaso y nos dimos cuenta de que el Gobierno había cumplido casi todos sus compromisos. Falta plantear reformas legislativas para abordar rebrotes localizados. Pero yo estoy muy satisfecho con las exigencias que Ciudadanos ha hecho al Gobierno y con su cumplimiento.

¿Qué reformas plantea Ciudadanos?

Hay dos muy importantes: primero el fortalecimiento de la cooperación con las comunidades autónomas y el deber de información con el Ministerio de Sanidad. Y segundo, diseñar un régimen jurídico que permita a la autoridad sanitaria tomar medidas urgentes de confinamiento. El Gobierno podrá adoptar medidas inmediatas de confinamiento que luego serán objeto de revisión judicial. Pero la pelota está en el tejado del Ejecutivo.

Tras acordar la quinta prórroga con Ciudadanos, se conoció un pacto secreto con Bildu para derogar la reforma laboral. ¿Se sintieron engañados?

Nosotros siempre miramos hacia adelante. Alcanzamos un acuerdo con una serie de puntos espectaculares. Ese otro pacto se adoptó en el seno del Gobierno Frankenstein y generó, primero, que nadie supo ni lo que se había pactado, y que la vicepresidenta dijera que era imposible. Fue un bluf. El miércoles pregunté a Pablo Iglesias por esa supuesta derogación y no me contestó. Los grandes partidos nos tenemos que sentar ya, desde septiembre, para diseñar un nuevo marco de relaciones laborales que se ajuste al siglo XXI. Y debemos hacerlo dejando al margen a los que no piensan en el interés general de España.

¿Los partidos que cita, los independentistas, también deben quedar al margen de la negociación de los presupuestos?

¿Qué presupuestos van a pretender unos partidos que solamente quieren vivir del privilegio y de la diferencia? ¿Qué van a pedir al Gobierno? Pedirán unas cuentas injustas, en régimen de desigualdad entre las distintas partes del territorio nacional. No vamos a aceptar que el Gobierno ceda y se comprometa a hacer cesiones.

¿Apuesta entonces por negociar los presupuestos sólo con los partidos de ámbito nacional?

El Gobierno tiene la responsabilidad de conseguir unos presupuestos moderados, centrados para salir de la crisis. Tiene que buscar el consenso de los partidos que creemos en España.

¿En esa negociación creen que es imprescindible que esté el PP?

Fue muy buena noticia que el PP, con el discurso duro y exigente de Ana Pastor, votara a favor del decreto que regula la salida del estado de alarma. Esa actitud la debe tener el PP cuando se siente a negociar los presupuestos de emergencia nacional. Porque se tiene que sentar. La responsabilidad de un partido de Estado que ha gobernado España muchos años tiene que ser esa. Pero es responsabilidad del Gobierno acercarlo y no presentar unos presupuestos como los que pactó con Podemos, que hoy son surrealistas. Serán los presupuestos más importantes en 40 años de democracia. Y no pueden estar en manos de Rufián y de Otegi. Tendrán que estar en las manos de los partidos que creen en España.

Y si el PP no está, ¿estará Ciudadanos en esa negociación?

Si el Gobierno hace sus deberes y cumple sus responsabilidades, si presenta unos presupuestos sensatos, no se me ocurre el escenario en el que partidos con sentido de la responsabilidad no quieran sentarse utilizando la política de trincheras. No puede ser.

¿Está más cómodo en el Ciudadanos de Albert Rivera o en el de Arrimadas?

Mi papel ha cambiado mucho. Con 57 diputados yo disfrutaba muchísimo cuando intervenía desde mi escaño o cuando preguntaba a la entonces ministra de Justicia, Dolores Delgado. Lo que sí tenía claro era que yo me apuntaba a un partido de centro. Mi padre era simpatizante de la UCD. Yo he vivido la política en mi casa desde pequeño y siempre me ha gustado. Este partido, desde sus comienzos, siempre ha pensado en el interés de los españoles. Ahora, mi responsabilidad es mayor y es un honor haberla obtenido. Y estoy muy satisfecho con las decisiones que hemos tomado.

¿Ciudadanos es más de centro hoy?

Siempre he visto este partido como una formación de centro. Una persona de centro, como decía Rivera, tiene los pies pegados a la tierra pero la cabeza mirando al cielo. Ante la situación en la que nos encontramos, hemos cumplido con esa máxima. Nos hemos comportado con la misma coherencia hace un año o ahora. Los problemas son distintos. Y ahora son acuciantes.

Algunos ex dirigentes, como Juan Carlos Girauta o Marcos de Quinto, se han ido porque, han llegado a decir, su formación está blanqueando los pactos del PSOE con los herederos de Batasuna. Ellos sí piensan que Ciudadanos ha cambiado.

Cada uno toma sus decisiones. Pero nosotros no somos socios del Gobierno; lo he dicho desde la tribuna del Congreso y también lo ha dicho el presidente. No hemos blanqueado a nadie. Hemos tomado decisiones responsables en un momento de extrema gravedad que nos demandaba estar a la altura de las circunstancias. Seguimos siendo oposición y criticando al Gobierno.

Si España vuelve a sufrir una oleada de la Covid, ¿habrá que volver a activar el estado de alarma o puede haber normas que lo sustituyan?

Es difícil de contestar esa pregunta, porque depende de un fenómeno dinámico, la epidemia. Todo dependerá de cómo sea el rebrote y si está más o menos localizado porque las leyes administrativas no permiten el confinamiento general. Pero ojalá nos enfrentemos sólo a rebrotes. Ojalá.

¿Cómo califica la gestión del Gobierno de la crisis de la Covid-19?

Mala, muchísimos errores, imprevisión, ha creado inseguridad a todo el mundo. Muy mala. Desde las manifestaciones del 8 de marzo, que debieron prohibirse, hasta la imprevisión absoluta respecto al acopio de equipos de protección y de respiradores. Recuerdo las reticencias a la hora de recomendar las mascarillas, estaban engañando a la gente porque no había provisión de mascarillas. Ha sido una sucesión de errores e imprevisiones que ha creado inseguridad en la gente.

Ante una gestión "muy mala", Ciudadanos ha apoyado al Gobierno.

¿Qué otra opción había? Quinta prórroga del estado de alarma hace mes y medio. Imaginemos que no sale: no hay confinamiento, me voy a Benicassim y me tiro en la playa con una persona a medio metro sin mascarilla. ¡Qué locura! Tomamos la decisión correcta y hoy se ve todavía mucho más correcta. Habría que preguntar a los que no apoyaron al estado de alarma por su alternativa.

A la vez que pactan con el PSOE, van en coalición con el PP en el País Vasco y tienen acuerdos de gobierno en cuatro comunidades. ¿No es contradictorio?

Es la definición perfecta del centro político: cuatro gobiernos en comunidades autónomas para 20 millones de españoles que funcionan francamente bien, que se adelantaron en las medidas frente a la Covid. Y una lista conjunta con el PP en el País Vasco para que ningún constitucionalista se quede en su casa. Esa lista es la oferta electoral de los constitucionalistas que creen en la unidad de España y en el Estado de derecho. A ella posiblemente se van a sumar muchos socialistas moderados que creen en una España unida.

¿Cómo es su relación con el Partido Popular?

Es buena. En el Congreso hablo cada semana con Pablo Casado. Y estamos muy satisfechos de nuestras relaciones con el PP tanto en los gobiernos autonómicos como en la coalición vasca.

¿La relación es buena salvo en la Comunidad de Madrid? La propia presidenta ha admitido que barajó convocar elecciones anticipadas.

Dijo que no iba a convocar elecciones anticipadas.

Pero barajó hacerlo.

Yo me quedo con que no va a convocarlas. En este momento de emergencia nacional no se van a romper gobiernos. Tenemos que estar unidos y no crear inseguridad.

¿Ciudadanos descarta apoyar una moción de censura en Madrid?

Sí. La descartamos. Ya lo ha dicho el vicepresidente Aguado.

Viendo 2019 con perspectiva, ¿Ciudadanos debería haber intentado un gobierno de coalición con el PSOE, que habría sumado 180 escaños?

No se nos ofreció. Nosotros sí le ofrecimos evitar las segundas elecciones con una propuesta de tres puntos muy sencillos de cumplir. Pero Pedro Sánchez sacó la calculadora electoral, que estaba estropeada, y convocó elecciones.

¿El problema fue Sánchez?

Sí. El problema fue Pedro Sánchez. Si hubiera querido el acuerdo, nos lo habría ofrecido. Él quería gobernar con Podemos. Escenificó esa ruptura porque creía que en los nuevos comicios le iba a ir mejor.

¿El acercamiento PSOE-Cs debilita la coalición con Podemos?

Eso lo decidirán ellos. Podemos no está cómodo porque quiere seguir con sus acuerdos con ERC y Bildu, con los que no creen en España y tratan de aprovecharse de su presencia en las instituciones para conseguir privilegios.

 

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