Opinió

Primero, salvar vidas; después, salvar empleos

17-03-2020 | El Mundo

Los autores inciden en la necesidad de impulsar contundentes medidas para evitar también el contagio de los daños económicos y dar así tranquilidad a empresas, autónomos y ciudadanos.

Ahí lo tienen. Sentado delante del ordenador, en su casa. Confinado, como toda España. Pero no está viendo una serie de Netflix ni jugando con sus hijos (de 3 años y de cinco meses). Se llama Miguel P. y tiene una agencia de marketing y publicidad que da empleo a 70 personas. Y ahora mismo está pensando en que no llega a los tres concursos a los que se ha presentado. Está presintiendo el derrumbamiento del negocio por la cancelación de las campañas y de la actividad publicitaria de sus clientes. 

Al igual que Miguel, hay centenares de miles de españoles con negocios cerrados y preocupados por su futuro: restaurantes sin actividad, pequeños comerciantes con cancelaciones masivas de pedidos y trabajadores que no saben qué va a pasar si su jornada reducida se prolonga durante más tiempo. Todos ellos participan en los esfuerzos para frenar el contagio del virus, y comparten además una batalla derivada de la anterior: luchan para que el coronavirus no se lleve por delante su trabajo. Y piensan: ¿a mí quién me va a ayudar? ¿Qué puedo esperar de mi país, qué va a hacer el Gobierno por mí, por nosotros?

Estamos en una situación de emergencia sanitaria, sin duda. No hay nada más importante que las vidas humanas y frenar el contagio. En Ciudadanos ofrecimos desde el primer día nuestro apoyo al Gobierno de España para impulsar medidas contundentes contra la propagación del coronavirus. Los españoles saben que puede contar con Cs para arrimar el hombro en una situación de emergencia como esta. Pero la emergencia es también económica. Hay que tomar, urgentemente, medidas para evitar también el contagio de los daños económicos. Poner al país en el congelador es bueno para frenar el contagio sanitario. Pero hay que asegurar que, tras enfriar la economía por motivos de salud pública, tenemos garantías de su reanimación.

Ese es el objetivo de las medidas que proponemos: reactivar la economía tan pronto como sea posible. Son propuestas que permitirán salvar empleo y dar tranquilidad a muchos españoles. Si no ponemos en marcha un plan de choque como el que proponemos desde Cs, habrá despidos, quebrarán empresas y será difícil volver a ponerlas en pie. Estamos a tiempo.

Para evitarlo, necesitamos sentar las bases que nos permitan aguantar con firmeza la crisis que ya ha desatado el coronavirus. Debemos dar garantías a nuestras familias, empresas, a nuestros trabajadores y autónomos. Por eso, proponemos una garantía por triplicado. 

La primera garantía es de tipo laboral: se trata de asegurar a los trabajadores que no perderán renta, aunque su jornada se vea reducida por esta crisis. Para ello, el Estado debe contribuir a pagar parte del salario correspondiente a la reducción, tanto si ésta es parcial como si es total. A los autónomos, por su parte, hay que ayudarlos pagándoles la Seguridad Social y una prestación por cese de actividad. 

La segunda garantía se refiere a la liquidez. Nuestra propuesta es abrir una línea de crédito ilimitada sin intereses y con una carencia de un año, con aval público del Estado, para que autónomos y PYMEs puedan hacer frente a todas las facturas, ya sean alquileres o pagos a proveedores previos a la crisis pero que afrontan ahora.

Por último, urge una garantía fiscal para que los negocios afectados por el coronavirus puedan retrasar el pago de todos los impuestos mientras dure la pandemia. 

En definitiva: para calmar la incertidumbre de autónomos, empresas y trabajadores necesitamos un plan de choque que les dé tranquilidad y evite que se destruya empleo. El Gobierno debe garantizar, como decíamos, que podemos enfriar la economía durante unos meses, y que los negocios vuelvan a abrir en la misma situación que cuando se vieron obligados a dejar de trabajar. El Estado debe proteger la renta de todos los trabajadores, al igual que su Seguridad Social. Los bancos tienen que distribuir líneas de crédito avaladas por el Estado para que las empresas puedan hacer frente a su día a día: alquileres, pagos, nóminas…

Miguel P. puede soportar que caigan cuatro clientes, cinco... Pero su situación será insostenible cuando pierda a la mitad de sus clientes y no lleguen otros, porque el sector está paralizado. Esta es una realidad y un riesgo que conocen y comparten cientos de miles de emprendedores y autónomos en nuestro país. Las grandes multinacionales podrán resistir porque tienen los recursos financieros, pero en una PYME la tesorería se evapora en dos o tres meses, tan pronto como hay que hacer frente a las nóminas y alquileres sin que entren ingresos. Si Miguel y las personas que crean riqueza y empleo pueden resistir hasta que se normalice la situación, sobrevivirán. Pero si en tres meses se quedan sin gasolina, se verán abocados al cierre, trasladando su problema a los proveedores y a sus trabajadores. 

No es momento de frivolizar: hablamos de la vida y el trabajo de millones de personas. Desde Ciudadanos creemos firmemente que las medidas económicas que proponemos deberían haberse adoptado ya. Vamos tarde, pero estamos a tiempo. Tendemos la mano al Gobierno de España para trabajar juntos para que esta crisis cause el mínimo sufrimiento posible. Para que el coronavirus no rompa de manera irreparable la economía. Para cuidar a las personas y proteger su medio de vida.

 

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