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Entrevista a Begoña Villacís: "Sin un partido de centro, no llegarán esos pactos que permiten avanzar a las sociedades"

28-08-2022 | El Español

La vicealcaldesa de Madrid defiende que Cs es más necesario que nunca para España porque solo el liberalismo pone sobre la mesa asuntos incómodos y logra tender puentes entre el resto de partidos.

El escenario es cosa de última hora, una casualidad; pero acaba apareciéndose como una metáfora del encargo asumido por Begoña Villacís: refundar Ciudadanos. Estamos en la azotea del Palacio de Cibeles. En una terraza -aunque con barandilla- al borde del precipicio. La vicealcaldesa tiene una lesión. Quiere rehabilitarse con rapidez para volver a hacer deporte. Es su propia fisioterapeuta y la de su partido.

El verano es tiempo de lectura. Los libros elegidos por Villacís -deformación laboral- son densos. Poca novela y mucho "liberalismo". Cita a Antonio Escohotado: "De mi piel para adentro mando yo". En esta entrevista, va a poner sobre la mesa aquellos rasgos que, a su juicio, les garantizan un espacio propio. Vamos a hablar, por tanto, de la prostitución, del aborto, de la eutanasia o del cannabis. Está a favor de regular todos esos puntos.

Más allá del discurso, en clave práctica, Villacís no apuesta por un cambio de nombre: "Me gusta Ciudadanos". No descarta volver a intentar coaliciones con el PP en algunas Comunidades. Sí desecha, "hoy por hoy", integrarse en las filas de Feijóo como independiente.

Cuando se le pregunta si, en esta nueva etapa del PP, continúan intentando ficharla, ella sonríe y lo zanja con un críptico "se dicen cosas". Sí va a desvelar que, cuando estalló la crisis de Cs, tanto afiliados como compañeros le pidieron que presidiera el partido, pero que rechazó presentar una alternativa por no poder "compatibilizarlo" con la vicealcaldía de Madrid.

Villacís habla rápido, como si tuviera -que es el caso- que hacer muchas cosas al mismo tiempo. Acompaña sus palabras con gestos. "Me he cortado un dedo. Cocino para mucha gente", dice alzando un vendaje. Es momento de poner el foco en las heridas... y en las posibles suturas.

Me han dicho que tiene usted una lesión.

Sí. Estaba jugando al fútbol en la playa y fui a por una pelota que no era mía.

El diagnóstico es grave.

No, no.

El de Ciudadanos, sí.

Ése tampoco. Hombre, no estamos en nuestro mejor momento.

Su respuesta me ha recordado a cuando Zapatero hablaba de "desaceleración económica" para referirse a la crisis.

Las crisis no son eternas.

¿Tuvo alguna duda al aceptar el encargo para dirigir la refundación del partido?

Mi única duda la motivó mi compromiso con la ciudad de Madrid. Siempre que se me ha ofrecido algo desde el partido... Lo que uno hace lo tiene que hacer bien. Hay gente que se propone hacer muchas cosas y luego no llega a ninguna. Se me ofrecieron otras cosas antes, pero las rechacé por tener los cinco sentidos volcados en el gobierno de Madrid. Me gusta gobernar la ciudad, gestionamos áreas importantísimas: urbanismo, internacional, deportes, asuntos sociales...

¿Y por qué aceptó este cometido?

Porque hoy tengo, después de tres años, un equipo muy bien engrasado y que ha acumulado mucha experiencia. Eso me permite llevar a cabo algo vital: fortalecer el proyecto liberal en España. Cada día soy más consciente de la importancia de esta misión. Ya no solo por la existencia de Ciudadanos, sino porque los partidos tradicionales se degradan si no compiten con una formación de centro. Se ve, por ejemplo, cuando PP y PSOE se reparten los jueces y la tele.

Decía que le ofrecieron otras cosas en el partido antes de que llegara el encargo de pilotar la refundación. ¿Cuáles?

Hablaba de tiempos pasados. Llevo siete años en esto. No merece la pena hablar de ello. Siempre he tenido un rol importante y siempre he sido leal al proyecto. He sido muy crítica, pero con espíritu constructivo y sin dañar a nadie.

Al iniciarse esta crisis, cuando usted fue crítica, ¿tuvo presiones para presentar una alternativa a Arrimadas y presidir Ciudadanos?

Cuando recibes muchos golpes, como nos ha pasado a nosotros, te encuentras desorientado. Necesitas buscar una solución. A todos nos pasa. Fueron muchas las opciones porque Ciudadanos sigue siendo muy fuerte a nivel institucional y de equipos.

No me ha contestado a la pregunta.

Noto que la gente me quiere. Me lo preguntaron, me lo propusieron y me lo pidieron, sí [se refiere a compañeros y afiliados al estallar la crisis]. Pero yo no podría presidir Ciudadanos y seguir siendo vicealcaldesa de Madrid. Tengo un compromiso con los madrileños, para eso me votaron. No creo en compatibilizar dos puestos de esa naturaleza.

Las encuestas y el resto de partidos dicen que una refundación exitosa es imposible. ¿Por qué usted cree que es posible?

Formo parte de un proyecto que perdió 47 escaños en dos meses. ¿Qué es posible y qué es imposible? La política hoy es muy líquida. Claro que es posible. En febrero, el PP implosionó y hubo un montón de titulares apocalípticos. También vimos a Sánchez "desahuciado". Hemos visto tantas cosas... La política es pendular. Vivimos un fenómeno de polarización que fortalece al bipartidismo, pero la gestión pública que provoca es estéril. La gente, en la calle, dice eso de... "¿cómo es posible que no se pongan de acuerdo?". Creo que, al final, se vuelve a demandar lo fructífero: el consenso y el pacto. Sin un partido de centro, no llegarán esos grandes pactos que permiten avanzar a las sociedades.

¿En qué consiste la refundación? Dígame alguna medida o 'performance' que pueda ayudarles a cambiar la dinámica.

Cuando estuvimos en un gran momento, tuvimos miedo a perder. Te acobardas ante distintos temas, dejas de defender algunas posiciones con la vehemencia que merecen... Te escondes por miedo a perder votos. Cuando eres más pequeño, puedes ser más valiente. Vamos a defender verdades que nadie defiende.

¿Cuáles son esas verdades?

Hay un gran equipo técnico trabajando en ello. Todavía no puedo decirle más. Pongo un ejemplo: las pensiones. Somos el único partido que habla abiertamente del problema que vamos a tener con las jubilaciones: la caja se está vaciando. PP y PSOE no son sinceros porque eso podría costarles millones de votos. No se puede seguir subiendo las pensiones porque la caja se está vaciando. Subir las pensiones sin que suban las nóminas es inviable. Vamos a obligar al resto de partidos a posicionarse sobre temas nucleares que se están soslayando.  

Algunos asuntos importantes para el votante liberal: el martes va al Consejo de Ministros la proposición de ley del aborto. ¿Cómo debería estar regulado el aborto en España?

La norma que nos dimos en los últimos años generó consensos. El PP gobernó y estuvo años sin cambiarlo. Hubo algún intento y le costó la cabeza a un ministro. La ley estaba bien, habría que mantenerla. De la nueva, hay una cosa que no me gusta: el consentimiento para las menores de 16 años. Una chica de 16 tiene derecho a abortar porque esa decisión le va a afectar en ese momento, pero también el resto de su vida, en eso estoy de acuerdo. Creo que debe tener ese derecho, pero también considero que los padres deben estar informados [la ley de Montero no exige a la menor informar a sus padres].

Es decir: usted cree que deben tener ese derecho sin necesidad de "autorización", pero con la obligación de "informar" a los padres.

Exacto. Los padres son responsables de sus hijos menores. Deben saber lo que les está pasando. Hay casos excepcionales donde se recomienda que un padre no lo sepa, pero eso ya está reconocido en la actualidad.

Vamos con el cannabis: su partido, según entiendo, está a favor de la legalización.

Igual que el resto de formaciones liberales. Sí. Estamos a favor de la regulación del cannabis. Pero debe regularse muy bien, de manera muy garantista. Un buen ejemplo es el del tabaco en España: gravado con impuestos especiales, con la imposibilidad de publicitar su consumo... La legalización acabaría con la economía sumergida y con actividades mafiosas. En definitiva, y como decía Escohotado, "de mi piel para dentro mando yo". Con unas limitaciones. No defiendo esta postura para todas las drogas, pero sí para el cannabis.  

Para cerrar el círculo: la prostitución.

Si se nos reconoce la madurez legal a las mujeres, si se defiende la emancipación, se debe defender la regulación. Creo que existe la prostitución libre, aunque la mayor parte no lo sea. Y esa parte, la trata, hay que perseguirla. Pero para poder discriminar lo que es libre de lo que es forzado, se debe regular lo que es libre. Esas mujeres que ejercen libremente la prostitución tienen derecho a estar protegidas: jubilación, planes de empleo, de formación, ejercicio del trabajo en un lugar seguro... Es un debate incluso filosófico. Pongamos un caso concreto: una mujer con tres hijos se queda sin trabajo, sin vivienda. Decide prostituirse para alimentar a su familia. ¿Lo está haciendo libremente? Le pongo un ejemplo: hace poco conocí a una persona que trabajaba en la calle como operario de limpieza a una temperatura inasumible. Lo hacía porque necesitaba el dinero. La pobreza resta libertad, pero no sólo para decidir la prostitución.

¿La prostitución es una decisión peor que otra?

Moralmente, para mí, sí. A mí no me gustaría ejercerla y tampoco me gustaría que mis hijas lo hicieran. Pero es un debate moral, no es un debate legal. Igual que la eutanasia. El derecho debe regular las libertades, pero no la moral. No lo que hace una persona con su cuerpo. Si se sigue por el camino de la ilegalización en temas morales, se podría acabar hablando de las modelos que exponen sus cuerpos o de los trabajadores que se dejan el espinazo levantando grandes cantidades de peso. Debemos regular la prostitución para ofrecer seguridad a las mujeres que deciden ejercerla. La regulación lleva consigo la dignidad. He hablado con muchos trabajadores del sexo que me dicen que ejercen libremente.  

Volviendo a la pregunta...

Sí, sobre su pregunta: claro que la pobreza limita la libertad. Pero no sólo en el caso de la prostitución, sino en todo.

Ciudadanos nació, igual que Podemos entonces, para combatir la corrupción. El PSOE está preparando el terreno para indultar a Griñán, condenado por malversación y prevaricación. Podemos calla y el PP ha pasado de puntillas. ¿Qué dicen ustedes?

Somos los únicos que hablamos claro. Se está produciendo la vuelta al bipartidismo, con PP y PSOE tapándose las vergüenzas. Podemos se ha convertido en una muleta del poder y ha perdido su espíritu regenerador. No olvide que fue Ciudadanos quien pidió las cabezas de Chaves y Griñán. Por supuesto que estamos en contra del indulto a Griñán. Creó una red clientelar y un fondo de reptiles al servicio del PSOE. No me cabe ni la menor duda de que Sánchez indultará a Griñán.

Hemos analizado la refundación y el discurso ideológico, pero vamos con la práctica, con el futuro del partido. Usted dirá que el nombre es lo de menos. Se lo pregunto de otra manera: ¿es necesario un cambio de nombre para la supervivencia? La propia Arrimadas dijo que la marca está "quemada".

Le soy muy sincera: a mí, "Ciudadanos" me gusta. Hay mucho debate en torno a eso, pero sí, se lo digo: el nombre es lo de menos. "Ciudadanos" me gusta porque concentra el peso del proyecto en la ciudadanía. No quiero que alguien, desde fuera, nos haga renunciar a nuestra esencia. También le digo que no estoy cerrada a que me convenzan de lo contrario.

¿No tiene una lista en el móvil con posibles nombres?

No, la verdad es que no.

La delegación de Cataluña les ha mandado un aviso: si cambia el nombre, ellos seguirán siendo "Ciutadans".

A mí me encanta "Ciutadans". Nunca deberían dejar de llamarse así.

¿Todavía existe la posibilidad de alguna lista conjunta con el PP? En Valencia, por ejemplo, la pérdida de los votos de Cs podría suponer una nueva victoria de la izquierda.

Existen posibilidades de listas conjuntas, sí. Ya tendimos la mano en Cataluña. Si hubiésemos unido fuerzas, el resultado habría sido mejor para ambos. Somos dos partidos distintos. Ellos, conservadores; nosotros, liberales.

En esta entrevista hemos tocado temas que reflejan esas diferencias. Con una lista conjunta, los dos partidos hacen una renuncia. Eso se justifica cuando el reto es mayor. En el caso de Navarra, Cataluña o País Vasco la justificación fue el combate del nacionalismo. Si llegan las elecciones generales y Ciudadanos no termina de despegar, ¿aceptarían integrarse en el PP como independientes? Es decir, una corriente liberal dentro del PP como lo fue, por ejemplo, Izquierda Socialista en el PSOE. Sin disciplina de voto para los temas sociales, con grupo parlamentario propio.

Hoy por hoy, no se dan las circunstancias para llevar a cabo algo así.

Hace unos días, Ignacio Aguado, que fue compañero suyo en Madrid durante años, dejó el partido entre críticas a Arrimadas y a la dirección nacional. ¿Qué tiene que decirle?

Nada. Lo que tenga que decirle se lo diré en privado. Muchos de los que critican lo hacen con razón: es verdad que se han hecho cosas mal y que hemos fallado. Pero esas personas saben que gobernamos bien, que no hacemos trampas, que no tenemos casos de corrupción. Saben que somos mejores que el resto y que el centro es más importante que nunca. Si estuviese en su lado, haría lo posible por ayudar y no pondría zancadillas.

Hay una realidad inapelable en España desde hace cuarenta años: un error puede acabar con un partido de centro en un santiamén. En cambio, una caja B, los GAL, la malversación, el cohecho o la prevaricación no han hundido al bipartidismo.

Sí, pero en la Historia no hay verdades absolutas ni indefinidas. De la misma manera que eso ha venido sucediendo, podría dejar de suceder.

Es una realidad paradójica: la izquierda moderada y la derecha moderada les culpan de no haber pactado un gobierno socio-liberal con Sánchez, pero la reacción ha sido favorecer los extremos. Es decir: o gobierna el PSOE con Podemos o el PP con Vox.

Cuando uno obtiene malos resultados, todo el mundo aprovecha para confirmar sus prejuicios. Unos dicen que nos ha ido mal porque hemos pactado con Sánchez algunas cosas y otros dicen lo contrario. Fue un fallo multiorgánico.

¿Un fallo multiorgánico?

Sí, fallaron muchas cosas. Pero insisto: si el centro está débil, PP y PSOE, de manera instintiva, casi natural, compiten con los extremos. Se radicalizan.

Feijóo empezó de una manera más suave, pero esa deriva tranquila se está acabando.

A mí me habría gustado que continuara, porque es lo que necesita mi país. El PSOE compite con Podemos y los independentistas. PP y PSOE son mejores cuando compiten con nosotros.

¿Usted todavía se plantea esa ucronía? 

Sánchez no quería pactar con Ciudadanos. No nos llamó en ningún momento. Bueno, dos veces: pero fue postureo, no sacó el tema. Sánchez quería incrustar a Podemos en su gobierno para abortar un proyecto alternativo que le arrebatara la hegemonía en la izquierda.

Pero...

Sí, aun así debimos hacer más. Tuvimos que demostrar que era Sánchez quien no quería pactar. No lo hicimos. No voy a pensar en eso todos los días. Pienso en el futuro.

Y, mientras tanto, tiene que gobernar Madrid. ¿Cuáles son ahora los mayores retos de la ciudad?

Esto daría para una entrevista entera [sonríe]. El mayor reto es aprovechar el momento que está viviendo la ciudad: atraemos turismo e inversión internacional. Tenemos un nombre en el mundo. Madrid está en el mapa. Nos falta convertir la ciudad en un espacio más vivible, más hospitalario. En Madrid, como se decía en la Nueva York de hace treinta años, todo es posible. Estamos en un momento dulce. Aprovechemos la buena gestión para desarrollar y modernizar la ciudad. El reequilibrio territorial es uno de nuestros grandes retos. Madrid es una ciudad en la que hay mucha desigualdad entre distritos. Pero porque es una ciudad muy grande. Cuanto más grande es la ciudad, más desigualdad. Hemos reducido la desigualdad en los dos últimos años. Pero sí, es nuestro principal reto.

¿Qué le parece la medida de apagar los escaparates?

Es como todo lo que hace el Gobierno. Si vas a implantar una medida de trascendencia, reúnete con las partes implicadas. Mesas técnicas y procesos de escucha. Le pongo un ejemplo: el Gobierno quiere ahorrar energía, pero el Ayuntamiento ve que eso puede provocar inseguridad debido a la falta de iluminación en algunas zonas.

Pero, me está usted hablando de la forma, hábleme del fondo.

Es un decreto porque no se ha querido negociar. Si se hubiese negociado, el fondo no sería el mismo. Hay puntos de la ciudad que, al aplicarse esta medida, se quedan oscuros. Los escaparates es lo de menos, ¿cómo hacemos que se cumpla? Tenemos un déficit en la policía municipal de casi 2.000 agentes. La policía nacional no está para eso. No tengo luxómetros para hacer cumplir esa normativa. Tampoco tenemos la garantía de que las multas que se pongan estén bien puestas. Los pequeños comercios tienen que apagar sus escaparates para ahorrar energía, pero los estadios de fútbol gastan mucha más energía cada semana. Me parece una discriminación absurda. No se tiene ningún tipo de sensibilidad con los comercios.

¿Qué tal su relación con Almeida? Parece haber ido empeorando desde que comenzó la legislatura.

No, no ha empeorado. Pero nosotros no somos Podemos. No le bailamos el agua al partido con el que gobernamos. No nos callamos durante la investigación a Ayuso. Gobernamos bien y la relación es buena.

¿Le siguen intentando fichar desde el PP o eso se acabó cuando llegó Feijóo?

Este tema a la prensa le encanta.

El mercado de fichajes sigue abierto.

El mercado está abierto para quien quiera ser fichado.

¿Le siguen intentando fichar o no?

Siempre se dicen cosas... Yo soy muy clara: soy liberal y estaré en el proyecto de centro-liberal.

Pero, insisto: ¿le siguen intentando fichar?

Siempre se dicen cosas...

"Se dicen" o le dicen a usted.

Ya he contestado, no le voy a decir más [suelta una carcajada].

¿Será usted la candidata de Ciudadanos a la alcaldía de Madrid?

En nuestro partido existen las primarias. Tengo todo un año por delante. Estoy muy comprometida con el proyecto y su refundación. Estaré donde sea necesario.

¿Se presentará a las primarias?

Tengo que definirlo, pero me fascina mi trabajo. Me espera un año muy bonito.

Eso sí que es optimismo.

La información que aparece en los periódicos es el 1% de nuestro trabajo. El otro 99% es la gestión de proyectos. Llevamos tres años plantando semillas y toca recolectar.

Para acabar: ha participado con fuerza en el debate sobre la fiesta de la primera ministra de Finlandia. Estoy de acuerdo con usted: que baile todo lo que quiera, pero la foto de sus amigas con el torso desnudo en la sede del Gobierno es algo distinto.

Cuando lo vi, pensé en Iceta. Me pareció muy encantador y muy salao bailando. Es verdad que esa foto en sede oficial lo cambió todo. Aunque no termino de tener una opinión formada. Pienso en un hombre no atractivo, no tan joven, bailando... y la gente dice: "Qué divertido". Ves a una mujer bailando en actitud sexy y la crítica suele ser automática. Me solidaricé con ella al escucharla. ¿Sabe? Me acordé de Albert Rivera. Muchos de los que apoyaron a la primera ministra de Finlandia y dijeron que era un disparate que se viera obligada a hacerse un test de drogas son los mismos que alimentaban con fiereza el rumor de que Rivera se drogaba. Hay mucho cinismo y mucha basura en la política. La política te puede intoxicar y envenenar tanto como para empujarte a decir cosas que jamás dirías en tu vida normal. Tiene que ver con los polos: atacar con desinformación, sin conocer límites, con tanta bajeza... Yo jamás he insultado a otro político y jamás lo haré.

 

Puedes leer la entrevista completa en 'El Español'

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